Los usos torticeros de la tecnología
En el muy habitual mercado de compra-venta de vehículos usados de alta gama, especialmente los procedentes de Alemania y los modelos Mercedes para nuevos ricos, se ha levantado la alarma sobre la posibilidad de que algunos de estos coches tengan procedencia poco clara. Sin embargo, averiguar datos del vehículo no es difícil, puesto que todas las revisiones oficiales deben ser incluidas en una base de datos fácilmente identificable por el número de bastidor, lo cual permitiría a cualquier interesado en la compra solicitar un informe, al que los concesionarios pueden acceder fácilmente, que incluiría desde la fecha de fabricación a todas las compra ventas y, por supuesto, sus revisiones oficiales.
El problema está en que los propios concesionarios aluden a problemas técnicos o de confidencialiad para no facilitar esta información, de modo que el comprador debe fiarse sólo de la palabra del vendedor. Es más, a esa información se puede acceder por Internet, como puede verse en la web que tiene Mercedes Benz en Rusia, donde, con sólo incluir el número de bastidor, te dan todo un informe del vehículo. Y si no aparece ese número, hay que mosquearse. Mientras tanto, los concesionarios siguen negándose a dar esta información, probablemente porque el mercado va muy bien y hay siempre personas interesadas en comprar estos vehículos, algunas de ellas con bolsas de dinero de origen desconocido.
He hecho la prueba recientemente. Esta vez era un coche de gerencia de un concesionario que me insistían tenía 30.000 kilómetros y era un chollo. Anoté el número de bastidor y lo incluí en esta web... y no aparecía. Por seguridad, le pedí a dos amigos con coche Mercedes que me dieran sus números de bastidor y los inserté. Recibí toda la información de esos vehículos, desde la fecha y lugar de fabricación al día y lugar de primera venta y sucesivas. Por cierto, uno de mis amigos se alarmó, porque el anterior propietario de su vehículo tenía nombre árabe. Y es que ya no ganamos para sustos.
Lo cierto es que estamos ante un uso torticero de la tecnología, porque el concesionario debería facilitar esa información directamente, sin pedirla y no tener que acudir a una web rusa que, esta vez sí, no está haciendo un favor y está dejando en evidencia un mercado que no quiere ser diáfano.
El problema está en que los propios concesionarios aluden a problemas técnicos o de confidencialiad para no facilitar esta información, de modo que el comprador debe fiarse sólo de la palabra del vendedor. Es más, a esa información se puede acceder por Internet, como puede verse en la web que tiene Mercedes Benz en Rusia, donde, con sólo incluir el número de bastidor, te dan todo un informe del vehículo. Y si no aparece ese número, hay que mosquearse. Mientras tanto, los concesionarios siguen negándose a dar esta información, probablemente porque el mercado va muy bien y hay siempre personas interesadas en comprar estos vehículos, algunas de ellas con bolsas de dinero de origen desconocido.
He hecho la prueba recientemente. Esta vez era un coche de gerencia de un concesionario que me insistían tenía 30.000 kilómetros y era un chollo. Anoté el número de bastidor y lo incluí en esta web... y no aparecía. Por seguridad, le pedí a dos amigos con coche Mercedes que me dieran sus números de bastidor y los inserté. Recibí toda la información de esos vehículos, desde la fecha y lugar de fabricación al día y lugar de primera venta y sucesivas. Por cierto, uno de mis amigos se alarmó, porque el anterior propietario de su vehículo tenía nombre árabe. Y es que ya no ganamos para sustos.
Lo cierto es que estamos ante un uso torticero de la tecnología, porque el concesionario debería facilitar esa información directamente, sin pedirla y no tener que acudir a una web rusa que, esta vez sí, no está haciendo un favor y está dejando en evidencia un mercado que no quiere ser diáfano.


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