29.6.08

Una extraña sensación ...

Mientras espero a que me atienda el alcalde de Punta Umbría, que está terminando una reunión en el Salón de Plenos de su Ayuntamiento, me fijo en un cuartillo lateral donde aparece esta vieja silla y, sobre ella, esta máquina de escribir, que parece desdentada y protestona. Debe llevar allí meses, esperando que alguien se fije en ella y la mande a Dios sabe dónde. A mí, mientras me hacen esperar más de la cuenta, se me dispara el recuerdo de los tiempos en que estas máquinas eran las reinas de la escritura y su posesión te daba un marchamo de calidad intelectual y de dominio tecnológico. Hoy es un vestigio del pasado que de nada sirve ya, pero no estaríamos donde estamos si no hubiera sido por ellas. Estuve a punto de decirle al alcalde que si no le importaba que me la llevara y les quitara ese trasto de en medio, pero me pareció que yo tampoco tengo sitio ya para montar un museo. Bastante museo tengo ya en la cabeza, que muchas veces se convierte en un lastre ? o en una garantía de equilibrio.

25.6.08

Nerviosito por la transición (II)

Ya escribí el pasado día 14 de la decisión que tomé de contratar mi ADSL con Telefónica y abandonar, después de 4 años, los servicios de Wanadoo - Orange, después de que éstos últimos no me ofrecieran los mismos servicios. Mi preocupación por el tiempo que pasaría sin ADSL real no estaba justificada, porque echó a andar en cuanto instalé el nuevo router que me enviaron.
El problema vino cuando llamé a Orange para darme de baja. Fue al 902051151 y me atendió Jorge Sanz, a las 17 horas del día de ayer. El tal Sanz se negó a darme de baja, diciéndome que tenía que explicarle las razones. Cuando le dije que no tenía que dar explicaciones y que mi decisión era personal y técnica, insistió e insistió, diciéndome que ellos me daban lo mismo y a mejor precio (por qué no me lo dijeron antes, digo yo porque se lo he consultado 6 veces en los últimos meses) y que iba a perder dinero si me iba a otra compañía. 15 minutos después insistía e insistía y se negaba a gestionar la baja. Le dije entonces que respetara mi libertad individual y que se limitara a ejercer su trabajo y me diera de baja, pero me dijo que lo hacía por mí, que le explicara una vez más la causa de mi baja y que ellos me iban a ofrecer algo mejor. Treinta minutos después seguía insistiendo (la llamada la pagaba yo) y tuve que decirle que por favor me respetara y me dijera si iba a darme de baja o no. Y no, insistía. En ese momento me enfadé mucho y le dije que iba a llamar a la Jefatura de Comunicación y que iba a quejarme del trato, puesto que estaba atentando claramente contra mí. En ese momento se calló y me dijo que vale, que me daba de baja y que ?lamentaba tener que ayudarme a perder dinero?. 15 minutos después, o sea 45 minutos desde que llamé, me dio el número de referencia de mi baja. En ese momento, sin perder la compostura, le dije que había hecho un flaco favor a su empresa porque había atentado contra el principio básico del respeto y había traspasado la barrera de la mínima educación.
Ahora espero que el proceso siga y no me encuentre con ninguna otra sorpresa. Que no me pasen recibos infundados y que, por Dios, mantengan el mínimo de cordura que ayer se me exigió a mí. Dios nos libre de los ?call center? y de algunos que piensan que van a heredar la empresa comportándose, y lo digo con todas las letras, de una forma fascistoide, impropia de la sociedad en que vivimos. Afortunadamente, conseguí no ponerme a su altura? pero me faltó poco.
 
 
    El periodista andaluz Antonio Manfredi, editor de los Servicios Informativos de Canalsur Web y presidente de la Asociación de Periodistas Digitales de Andalucía, analiza la realidad de la nueva sociedad y el impacto de las Nuevas Tecnologías a través de esta bitácora.
 
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